Patrón del linaje humano,
Á tu nuestro labio implora;
Vén á nos en feliz hora,
Visitador soberano;
Destierra todo pesar
E infúndenos alegría;
Pues vienes, José, este día
Á bendecir nuestro hogar.
Á tu presencia, temblando
Huye el demonio al averno;
En cambio amoroso y tierno
Vas consuelos derramando
Al que te sabe invocar;
Gózate, pues, alma mía;
Pues vienes, José, este día
Á bendecir nuestro hogar.
Paz, virtud á las familias
Prodigas siempre piadoso;
Y, protector poderoso,
A tus devotos auxilias;
Logre contigo aquí entrar
La piedad y la alegría;
Pues vienes, José, este día
Á bendecir nuestro hogar.
Tú infundes el temor santo,
De Dios repartes los dones,
Y llenas los corazones
Del más inefable encanto;
Enséñanos, pues, á amar
Á tu Jesús y María;
Pues vienes, José, este día
Á bendecir nuestro hogar.
En los combates del mundo,
En frente á tanto enemigo,
Eres bienhechor amigo;
En ti mi esperanza fundo:
Vén, pues, a victoria á dar
Al alma que en ti confía;
Pues vienes, José, este día
Á bendecir nuestro hogar.
Ahuyenta de nuestra estancia
la enfermedad, los dolores;
Haz que presten castas flores
Á nuestra vida fragancia;
Y ayúdenosla á pasar
Una feliz medianía
Pues vienes, José, este día
Á bendecir nuestro hogar.
Bendice tú las labores
Que la madre de familia
En prolongada vigilia
Emprende, mientras loores,
Para su afán aliviar,
Canta á Jesús y María:
Pues vienes, José, este día
Á bendecir nuestro hogar.
Cuando ya la dura muerte
Aparezca inexorable
En el trance inevitable
Que decide nuestra suerte,
Vuélvenos á visitar
Y asiste á nuestra agonía,
Pues vienes, José, este día
Á bendecir nuestro hogar.

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